
Bueno, aquí estoy, despues de tanto tiempo, no por desidia ni abandono voluntario, sino porque las obligaciones cotidianas imponen unas prioridades.
Pero lo importante es que no he olvidado que tengo este rincón en la inmensidad de la red para poder expresarme y que los demás, si lo desean, puedan opinar, la verdad es que me haria mucha ilusión ver que hay quien lee las lineas que modestamente presento en este espacio.
Lo del título me ha venido a la cabeza porque para mí, este es un verano algo atípico, no estoy de vacaciones, pero el trabajo va a medio gas; se supone que el tiempo de vacaciones es para descansar, desconectar de los problemas y encarar el próximo curso con nuevas fuerzas.
Pero, no se por que, este verano se percibe (bueno, yo lo estoy notando alrededor mio), como una especie de temor a lo que puede estar escondido tras el temible mes de Septiembre. Y no hablo del síndrome post-vacacional que cada año fastidia a gran parte de nosotros, sino que me refiero a esa especie de miedo incierto que, abonado por las noticias que con cuentagotas nos van llegando, nos va advirtiendo de que algo no muy bueno puede estar esperándonos a la vuelta de la esquina.
Se respira en el ambiente el miedo a la palabra "crisis", esa palabra que nuestro inefable Gobierno ha intentado esconder hasta límites patológicos, pero como la verdad es testaruda, al final la crisis ha sido reconocida, y aquí la tenemos, conviviendo con nosotros, de forma un tanto incipiente, pero a la vez amenazante como la espada de Damocles sobre nuestras cabezas.
¿Que será lo que viviremos en ese futuro inmediato que tenemos a la vuelta de la esquina ? Por lo que yo percibo, creo que nada bueno, a saber, desempleo por un tubo; el otro día estuve en la oficina del INEM para gestionar unos asuntos, y lo que ví me inquietó bastante (colas interminables, bastante pesimismo entre la gente que esperaba turno, etc..); problemas financieros en las economias domésticas (el pago mensual de la hipoteca es la pesadilla de la mayoría de nosotros); empresas, sobre todo pequeñas, que se van al garete (otra vez los bancos, que no financian ni a Dios), y así un largo etc, que hace que el sindrome post-vacacional al que me refería anteriormente sea este año mucho más bestial, y con motivo.
Y yo me pregunto, después de todas estas reflexiones que me hago en mi cabeza, ¿que está haciendo nuestro queridisimo Gobierno mientras tanto, y en particular nuestro amado presidente ZP ?, pues la respuesta es muy fácil, está en Doñana, comiéndose unas gambitas a la salud de todos los españolitos y viendo en su super tele superpanorámica de plasma, las Olimpiadas para así rebajar el estrés que le produce tanto trabajo durante el año.
En fín, espero equivocarme, y que Septiembre sea un camino de rosas, pero creo que va a ser que no.

No hay comentarios:
Publicar un comentario